Filosofía de trabajo

Si quieres saber cómo planteamos las clases y el aprendizaje, echa un ojo aquí.

Nosotros entendemos el tango, por encima de todo, como algo que nos proporciona placer. Así es también como intentamos transmitir lo que sabemos. Este placer de bailar proviene, para nosotros, de dos fuentes: la conexión y la improvisación.

Cuando decimos conexión nos referimos a la conexión con uno mismo, con el otro y con la música.

La conexión

Entonces, ¿qué es la conexión?.

Imagina que estás conversando con alguien delante de un café (¡o un té!). La conversación puede ir por muchas vías, con muchos ritmos, temas, encuentros y desencuentros.

Cuando esta conversación te hace sentir cómodo, abierto y sientes que tienes la posibilidad de preguntar y proponer, entonces estás en conexión contigo mismo.

Cuando el otro muestra los mismos síntomas, está en conexión contigo: ambos estáis en la misma onda.

Cuando la conversación fluye con el mismo tono y ritmo del entorno, estamos conectados al ambiente.

La conexión de la que hablamos en el tango es similar a esta charla con café.

La improvisación

¿De cuántos temas se puede hablar en esta conversación? ¿cuántos giros argumentales puede tener nuestro discurso? Todo depende de los lugares en común con el otro, del vocabulario que compartimos y de nuestra habilidad para que dicho vocabulario enriquezca de verdad nuestra conversación.

Y es en la unión de todo esto donde nace la improvisación. En el tango, igual que en esta conversación delante de un café, nos comunicamos con el otro. Nos comunicamos con nuestros cuerpos, con el vocabulario que podemos compartir y hacer entender y con la música siempre presente como medio y escenario.

Los pilares de nuestras clases

Nuestras clases tienen tres pilares fundamentales: conciencia corporal, técnica y serenidad.

Conciencia corporal

La base de toda la técnica es una completa conciencia corporal, dominio del peso, movimiento y equilibrio.

Saber dónde estamos y qué músculos tenemos activos, qué debemos activar y qué relajar.

Hacemos una importante distinción entre tensión y activación, entre oposición y presión. Trabajamos siempre desde un punto de vista activo y en conexión, nunca estresado ni tenso.

Técnica

No basta con apañárselas. Todo movimiento puede ser imitado, pero imitar y comprender no tienen por qué ser la misma cosa.

Todos podemos imitar y trabajar con ensayo y error pero difícilmente esto llevará a una completa comprensión del movimiento y la técnica necesaria para su ejecución.

A nosotros nos gusta comprender para dominar el movimiento y solo cuando comprendemos el movimiento podemos ensayarlo y perfeccionarlo.

Serenidad

Todo movimiento debe estar en paz con el cuerpo que lo ejecuta.

No tiene sentido que bailar sea algo que nazca en la tensión y el estrés.

Bailar es una actividad física y, como tal, requiere que el cuerpo esté activo. Pero activo no significa tenso. Nuestra técnica debería nacer en una actitud relajada y serena a la vez que activa.

Disfrutar de la música y el baile comienza por dejar atrás toda tensión y estrés, favoreciendo el entrar en un estado de conexión relajada y activa con la pareja.

Estructura de las clases

La estructura de nuestras clases se basan en los siguientes puntos:

  • Ejercicios de conciencia corporal, en solitario y en pareja.
  • Ejercicios para manejar el espacio en la pista de baile.
  • Aprendizaje del vocabulario del tango.

¿Cómo son las clases de iniciación?

Las clases de iniciación son relajadas y están pensadas para pasarlo bien en ellas. Creemos que es la mejor manera de aprender algo, incluído bailar tango.

Nos aplicamos en trabajar el caminar en el ritmo de la música y de aquí en la construcción de la base técnica sobre la cual más tarde cada uno podrá desarrollar su propio baile.

Trabajamos también la conciencia corporal y el manejo de nuestro peso, así como la conexión entre dos personas cuando bailan pues, al fin y al cabo, it takes two to tango.

¿Cómo son las clases intermedias?

Las clases intermedias sirven para afianzar conocimientos, mejorar la técnica y pulir detalles, malos hábitos y malas posturas al bailar.

La atención está siempre puesta en mantener el cuerpo activo y trabajar la escucha al otro, tanto si se es líder o seguidor, con una puesta al día de cada concepto, para que lo aprendido no quede en el olvido ni se destruya.